Home / Espectáculo / Beauty / HAROLD LLOYD, MAESTRO DE LA COMEDIA MUDA

HAROLD LLOYD, MAESTRO DE LA COMEDIA MUDA

Desde muy pequeño Harold Lloyd se sintió atraído por la escena e hizo de todo por estar cerca de ellas hasta que ocupó su puesto en Santísima Trinidad de la comedia muda hollywoodense. Trabajó de acomodador, vendedor de caramelos, encargado de atrezzo, ayudante de dirección, extra…pero pronto comenzó a producir y a rodar sus propias junto a su inseparable socio y amigo Hal Roach. También pronto daría con lo que en cualquier ámbito se llama disfraz y en Cádiz lo llaman tipo, el de un hombre corriente, tímido y vulnerable pero voluntarioso, vestido con traje, sobrero de paja y unas grandes gafas redondas, uno como tantos otros circulaban por entonces por una calle cualquiera de una ciudad cualquiera de Estados Unidos.

Mucho más simpático que Buster Keaton y mucho más prolífico que Charles Chaplin, Harold Lloyd era además un atleta, un auténtico acróbata al que veíamos sorteando coches o jugadores de fútbol americano, colgado de la catenaria de un tranvía o del reloj de un gran rascacielos. Siempre el cine. Siempre en el cine. Porque Lloyd siempre se negó a promocionar sus películas en la televisión, como hicieron el triste Keaton o el estrafalario Charlot a partir de los años 50. Sin embargo, aunque no se sepa, Harold Lloyd produjo más de trescientas películas de cine mudo, siempre mudo, más que Keaton y Chaplin juntos, películas que contienen muchas de las escenas más arriesgadas y memorables del cine mudo.

Contaba 26 años cuando en una de esas escenas en la que literalmente se jugaba el tipo, perdió dos dedos de una mano. Era joven, pero muchos pensaron que el cine se había acabado para él. Pero no fue así. El accidente le acercó aún más al hombre de la calle, el que cae y vuelve a levantarse para salir adelante. El que al final se lleva a la chica. Porque Harold Lloyd era el disfraz de un hombre común, alegre y lleno de energía llamado Harold Lloyd. Algo tan simple le hacía empatizar en la vida real con la gente. Pero no sólo era un gran cómico, sino también un cineasta innovador, un inquieto fotógrafo que se pasaba haciendo fotografías todo el día y un filántropo al que no le importaba seguir haciendo reír a los niños en un hospital después de dejar las gafas y el sombrero en el camerino.

Lofft.

About admin

Check Also

SEREMI DE CULTURA O’HIGGINS VISITA FIRAN 2019

La máxima autoridad de cultura O’Higgins, invitó a conocer un «Radiolario» o un «Foraminífero» Protozoos …